Cosas que pasan. Hace unas semanas, intentando fotografiar una araña lobo, un eslizón me la robó en mis narices, unas décimas de segundo y voló entre la hierba dejándome pasmado. Hoy estaba haciéndole fotos a una langosta egipcia junto a la valla de una parcela llena de ramas secas y de repente ví algo moverse por ella. Un camaleón perfectamente camuflado tenía el mismo objetivo que yo, pero no para hacerle fotos, sino para merendársela.
He aquí la secuencia:



Se le escapó

Cara de pasmado

Son unos animales increíbles, en peligro de extinción y estos encuentros casuales me encantan, se adaptan a vivir alrededor de huertos y espacios poco habitados pero parece que algo de futuro les queda por delante. En la zona donde vivo no es raro verlos y me gustaría pensar que la gente los respeta. Un aplauso para los camaleones.