Bien, ante todo intentaré explicar de forma sencilla por qué es bueno calibrar el monitor.
-Imagina que quieres hacer copias en papel de tus fotos. Haces una foto, ajustas el balance de blancos (en la cámara o en el software de conversión del RAW), la abres en Photoshop (o el programa que uses), le ajustas curvas, saturación, etc., y la guardas.
-Ahora vas al laboratorio y les encargas las copias o las imprimes en tu impresora (supongamos que está bien configurada y la impresora no es un problema).
-Recoges las copias, las miras, miras al del mostrador, las miras otra vez, ¡están fatal! ¿Se habrá equivocado el laboratorio? Mmm., no. Piensa que tú tienes en casa un equipo que cuesta una millonésima parte de lo que a ellos les ha costado y probablemente lo tengan calibrado.
¿Calibrado? Entonces ¿tengo que tenerlo yo calibrado? ¿normalizado? ¿estandarizado? -Sí, amigo, tienes que hacerlo.
Este problema lo tendrás si las imprimes, si las publicas o si las compartes en internet, si al otro lado está alguien que no las ve igual que tú algo puede ir mal.
Un ejemplo, mira esta carta de grises, ¿ves todos los tonos?

Si no ves 26 pasos en esta escala del blanco al negro incluyendo ambos, algo no va bien, y si percibes que tienen un tono azulado o amarillento, tampoco es buena señal.
¿Se puede calibrar a ojo? Bueno... si. Échale un vistazo a este artículo de Hugo Rodríguez y hazle caso. Durante mucho tiempo es el sistema que he usado y los resultados han sido razonablemente buenos, pero no óptimos.
Afortunadamente existen unos aparatitos llamados colorímetros o calibradores que pueden hacer ese trabajo por nosotros de forma objetiva, automática y seria.
Existen multitud de opciones y por fin algunas bastante económicas, como el Pantone Huey, el Eye One Display LT o el Colorvision Spyder 2, entre otros.
Yo he elegido el Pantone Huey por dos razones: es barato y es nuevo. Además es muy simple de manejar, crea un perfil de color para usar en los programas de RAW y va ajustándolo según cambian las condiciones de luz de la sala, muy útil para juzgar las copias en papel delante del monitor.
¿Es mejor uno más caro? Seguro que sí. El Huey no es un calibrador "profesional" y sólo sirve para el monitor. Otros pueden calibrar el escáner, la impresora y hasta la cámara, pero son carísimos y por ahora mi intención era sólo tener el monitor en condiciones y eso el Huey lo hace perfectamente.
El chisme
En la caja vienen el calibrador, un CD con el software, las instrucciones en varios idiomas (incluyendo el castellano), una extensión del cable USB por si no llega, unas toallitas húmedas y una bayeta para limpiar el monitor.

Todo es muy simple, se instala el software del CD, se enchufa el Huey a un puerto USB, se reinicia (Windows) y se ejecuta el programa.
A continuación te pedirá que ajustes un poco el brillo y el contraste. He probado a no hacerle caso y el resultado es siempre el mismo, prácticamente, pero es mejor hacer lo que dice.
Luego hay que colocar el aparato en el monitor, esperar un poco y ya está, calibrado.
Luego pregunta si quieres que el calibrador vaya ajustando la pantalla a la luz de la sala, se puede programar a qué intervalos de tiempo queremos que lo haga y también qué uso le vas a dar al monitor, lo lógico es decirle que "Navegar por Internet y ajustar fotos". En Mac es todo exactamente igual.
Y listos, monitor calibrado y fiable.
No lo he probado en un LCD ni en un portátil, así que no conozco el resultado. En mi Flatron F900P va de maravilla.

PD: Lo acabo de probar en casa de un amigo y también hemos calibrado otro CRT y un LCD a la perfección, ¿verdad Sebastián? :-)