Ayer falleció mi ordenador, afortunadamente en 24 horas todo ha sido restablecido sin perder ni un solo byte. ¡Aleluya!
La placa base feneció entre pantallazos azules, y como esto va tan deprisa nada era aprovechable, excepto los discos duros que aguantaron como jabatos el hundimiento de la nave nodriza, torre nueva, vida nueva. Así que perderé de vista la anterior, que era de servidor y más grande que ojú.
Respiro hondo, sin ordenador no somos nada.
Ah, la nueva criatura es un AMD 64 4200+ Dual Core, que de momento parece que va bien, por lo menos funciona. Toco madera.