Las imágenes fotográficas no parecen tanto afirmaciones sobre el mundo cuanto fragmentos que lo constituyen, miniaturas de realidad que cualquiera puede hacer o adquirir.
Las fotografías, que juegan con la escala del mundo, son a su vez reducidas, ampliadas, recortadas, retocadas, adulteradas, trucadas. Envejecen, atacadas por las enfermedades habituales en los objetos de papel; desaparecen; se vuelven valiosas, se compran y se venden; se reproducen. Las fotografías, que almacenan el mundo, parecen incitar al almacenamiento. Se pegan en álbumes, se enmarcan y se ponen sobre mesas, se cuelgan de paredes, se proyectan como diapositivas. Los diarios y revistas las destacan: los policías las catalogan; los museos las exhiben; las editoriales las compilan.

Susan Sontag
"Sobre la fotografía"